Es aquella orientación sexual donde le impulso y la atracción sexual están dirigidos hacia personas del otro sexo.
En nuestra cultura, la mayor parte de nosotros ha sido “educado para la heterosexualidad”, es decir, se da por hecho que las chicas van a sentir atracción por los chicos y viceversa. Esta educación, no debemos olvidar, es parte de un sistema social y cultural donde la familia es la unidad social por excelencia, entendiendo por familia, el hombre y la mujer con hijos/as.
Por lo tanto, resulta obvio que para que la sociedad se mantenga como tal es necesario mantener ese criterio de “la familia”. Y para crear una familia y que sus integrantes puedan tener descendencia de una forma natural, la pareja deberá estar constituida por un hombre y una mujer. Esto ha llevado a determinar la unión heterosexual, de hombre y mujer, como la unión tradicional, pero no la única.